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En 1994,
con la aprobación de la
Ley
del Mercado de Valores, se encomienda a la Superintendencia
del Sistema Financiero la fiscalización del Mercado de
Valores y sus diversos participantes, a través de una dependencia
llamada Intendencia de Valores. Debido a la evolución del mercado
de valores en nuestro país y a la mayor complejidad de sus
operaciones, se volvió necesaria la existencia de una entidad
fiscalizadora especializada e independiente que contando con
personal capacitado, por su conocimiento del mercado de valores,
lo fiscalice y promueva en debida forma, dictando políticas y
estableciendo criterios congruentes con el equilibrio que debe
existir entre la protección de los inversores y del público en
general, así como el desarrollo dinámico y ordenado del mercado
de valores.
Es debido a
estas consideraciones que en 1996 la Asamblea Legislativa aprueba
la
Ley
Orgánica de la Superintendencia de Valores, que la
constituye como una institución autónoma, rectora del mercado
bursátil.
La creación
de la Superintendencia de Valores implica también un compromiso
de coordinación y comunicación fluida y permanente con las demás
entidades fiscalizadoras del sistema financiero, por lo que se
crea un Comité de
Superintendentes que realice esta coordinación, acción que
garantiza una supervisión efectiva. |